Suelto amarras y me entrego,
al acompasado vaivén de las olas,
a la incertidumbre de un nuevo horizonte,
a la contemplación de los amaneceres que traerán
los días que tenemos por delante.
Lustraré mis zapatos y la rosa de los vientos,
abriré el cuaderno donde anoto los sueños pendientes
y aquellos recordatorios que apunté viajes pasados.
Y desplegaré los mapas.
Haré girar el mundo señalando con el dedo
en busca de un destino.
Y compartiré
bajo cielos estrellados
las ilusiones que traerá lo nuevo.
Y así los días serán tesoros incautados
donde descubrirlos será el desafío.
Miro a través de la ventana,
preparo mi mente y mis emociones,
(como si eso fuera posible).
Es hora de zarpar.
sábado, 14 de mayo de 2011
viernes, 13 de mayo de 2011
Anochece
Aún embriagada,
y hundida en tu almohada
La luz encendida
y la cama templada.
Qué pena mas honda, no haberte entendido.
Resisto la idea de haberte perdido.
La noche ha invadido la habitación,
y susurran de lejos recuerdos esquivos.
El cielo ya oscuro está limpio y estrellado,
entregada a tu vértigo,
respiro.
y hundida en tu almohada
La luz encendida
y la cama templada.
Qué pena mas honda, no haberte entendido.
Resisto la idea de haberte perdido.
La noche ha invadido la habitación,
y susurran de lejos recuerdos esquivos.
El cielo ya oscuro está limpio y estrellado,
entregada a tu vértigo,
respiro.
martes, 10 de mayo de 2011
Impresiones
Esta ciudad que no mira
que huele y no toca,
suena rítmicamente
entrelazada a mis sentidos.
Imágenes absorbidas que intento procesar,
pero impactan de tal modo
que no puedo descifrar.
Y siento aún en mi piel,
la indiferencia y el ruido,
las marcas perennes del asfalto crudo,
y esa mirada impávida del tren.
Mundos paralelos
que no se encuentran,
y no se ven.
Me despierto agitada
respiro con sobresalto.
Los ruidos de la ciudad
persisten como agujas.
Me estiro hacia tu abrazo
Y me siento afortunada.
que huele y no toca,
suena rítmicamente
entrelazada a mis sentidos.
Imágenes absorbidas que intento procesar,
pero impactan de tal modo
que no puedo descifrar.
Y siento aún en mi piel,
la indiferencia y el ruido,
las marcas perennes del asfalto crudo,
y esa mirada impávida del tren.
Mundos paralelos
que no se encuentran,
y no se ven.
Me despierto agitada
respiro con sobresalto.
Los ruidos de la ciudad
persisten como agujas.
Me estiro hacia tu abrazo
Y me siento afortunada.
domingo, 24 de abril de 2011
Camino II
"Allá están los caminos, a esta luz todavía,
vacíos, y entre ellos, uno aguarda tu ida.
No preguntes si vale la pena haber venido,
sino déjate, piensa
que un Dios hoy es tu amigo."
Luis Cernuda.
"Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias."
Konstantínos Kaváfis.
Grandes gestos, señales,
Dioses modernos que invaden lo cotidiano
que insisten y llenan.
Melodías intensas en forma y contenido,
penetran mi alma, despiertan mis sentidos,
y los tuyos.
Y juntos de la mano,
caminamos,
convencidos, cual seguidores de aquel flautista de Hamelín,
despiertos, con los ojos abiertos, ávidos, mirando el horizonte.
Danzando por el pentagrama donde el ritmo
de las cosas simples es el encargado
de hacer que hoy,
vos y yo hablemos,
nos encontremos,
vivamos este momento
con el deja vú de haberlo vivido ya, mil veces,
donde debatimos si es casual o causal,
o si la magia este año invadirá nuestras vidas.
Y en este camino crecemos,
como aquel que lleva a Ítaca,
donde siempre el viaje es lo que importa,
este camino de experiencias,
con profetas portadores de un mensaje,
donde elijo estar
y de tu mano,
continuar.
domingo, 17 de abril de 2011
Camino
Siento la trascendencia del paso que camino
Saliéndose mis pies de mi propio andar.
Porque el camino me lleva, y tu cuerpo,
y te sigo, sin pensar.
Y llevo esta alegría, que a veces se transforma
En ecos de miedos, de fantasmas
y molestos pensamientos que
me envuelven, y distraen.
Y en vano intento disimular,
el latido de mi corazón cuando camino,
cuando te abrazo o me miras
o en tus ojos, me miro.
Es que aquí estamos
Intentando descifrar el código que nos trajo a este momento.
Percibiendo la existencia de un hilo conector más allá del intelecto.
Indagando en el destello de tus pupilas cómplices y tu sonrisa clara.
Y aún así,
Te sigo.
Saliéndose mis pies de mi propio andar.
Porque el camino me lleva, y tu cuerpo,
y te sigo, sin pensar.
Y llevo esta alegría, que a veces se transforma
En ecos de miedos, de fantasmas
y molestos pensamientos que
me envuelven, y distraen.
Y en vano intento disimular,
el latido de mi corazón cuando camino,
cuando te abrazo o me miras
o en tus ojos, me miro.
Es que aquí estamos
Intentando descifrar el código que nos trajo a este momento.
Percibiendo la existencia de un hilo conector más allá del intelecto.
Indagando en el destello de tus pupilas cómplices y tu sonrisa clara.
Y aún así,
Te sigo.
domingo, 6 de marzo de 2011
Pies firmes
Camino en búsqueda de nuevas sensaciones
o aquellas que perdí por alguno de esos rincones
por donde las cosas se pierden de vista
durante algún tiempo.
Es en estas búsquedas
donde el entusiasmo me inunda,
la adrenalina de los nuevos proyectos,
las personas que alimentan esos momentos de risa,
de magia, de amistad
o de ese brillo en la mirada
que no olvido.
Y lustro de nuevo esa premisa
de recordar qué es vivir,
donde reafirmo mis pies,
donde tienes un lugar,
donde tengo un lugar.
o aquellas que perdí por alguno de esos rincones
por donde las cosas se pierden de vista
durante algún tiempo.
Es en estas búsquedas
donde el entusiasmo me inunda,
la adrenalina de los nuevos proyectos,
las personas que alimentan esos momentos de risa,
de magia, de amistad
o de ese brillo en la mirada
que no olvido.
Y lustro de nuevo esa premisa
de recordar qué es vivir,
donde reafirmo mis pies,
donde tienes un lugar,
donde tengo un lugar.
domingo, 5 de septiembre de 2010
Despedida II
Siento un duelo interno en cada despedida.
Luego se precipita un estado de reconstrucción,
de rearmado obligado,
de reubicación de las piezas, cada una en su sitio,
de reconquista de esos espacios que se diluyen,
con mi mano estirada,
mientras te ven alejarse y delinear la silueta en la que te conviertes
mientras caminas, yéndote
a ese lugar donde ya no te alcanzo,
donde mis ojos se clavan para intentar hacerte perdurar
al menos en mi retina.
Duelo interno,
de aquello esperado, imaginado, sentido
y atravesado
en forma tan breve y fugaz,
escapándose como arena entre los dedos,
como un diente de león que dejamos volar
conteniendo ese deseo de que volverá.
De que volverás.
Luego se precipita un estado de reconstrucción,
de rearmado obligado,
de reubicación de las piezas, cada una en su sitio,
de reconquista de esos espacios que se diluyen,
con mi mano estirada,
mientras te ven alejarse y delinear la silueta en la que te conviertes
mientras caminas, yéndote
a ese lugar donde ya no te alcanzo,
donde mis ojos se clavan para intentar hacerte perdurar
al menos en mi retina.
Duelo interno,
de aquello esperado, imaginado, sentido
y atravesado
en forma tan breve y fugaz,
escapándose como arena entre los dedos,
como un diente de león que dejamos volar
conteniendo ese deseo de que volverá.
De que volverás.
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