sábado, 14 de abril de 2012


Piel

expuesta, opaca, a veces radiante.
Órgano silencioso que sostiene el desafío más agudo
Siendo la línea divisoria entre dos mundos
en conflicto permanente.
Tapiz que me abraza y envuelve,
que me protege y a veces endurece
siendo coraza refractaria.
Las huellas del tiempo van dejando sus marcas,
sus pasos en el camino vital del entendimiento con uno mismo
y el curioso intercambio cotidiano con los demás seres vivos de este mundo.
Elementos tan constitutivos como una caricia, un abrazo,
tan necesarios y esperados,
siempre. 
Piel que visto para embate diario o embellezco,  
que inundo de lágrimas o ejercito sus músculos sonriendo
y moviéndome
al son del mundo.

Proceso Creador
“El instante creativo que bordea la locura 
te expande” 
Vero Gatti

Siempre me pregunté acerca de la sensación, la emoción circundante al proceso creador, ese instante de éxtasis, de sabor a misión cumplida, de necesidad catártica de sobrepasar el límite corporal y sensorial, y poder plasmarlo en algo, una pintura, una música, un poema, una reflexión. 
También es una constante pensar en esa búsqueda incesante de estimulación sensorial que el ser humano necesita para su constitución como tal. Al mismo tiempo, es inquietante el saber de la existencia de las múltiples elecciones que uno tiene frente a sí en lo cotidiano para encontrar esta estimulación y todos aquellos elementos  visuales, sonoros, olfativos, táctiles que nos llegan como electroshoks indiscriminados y las más de las veces imperceptibles y no por eso inocuos en nuestro organismo.
Me siento permeable, a veces extremadamente, y eso me hace sensible al mundo que se impone y  propone exultante. Es un desafío cultivar el grosor exacto de la piel.